
Un paisaje desolador: cielo gris, arboles secos y sin vida, todo frio, sin color.
Pero el camino sigue intacto.
Momentos, etapas, tiempos transcurridos como si nada hubiera pasado. Y al final, un haz de luz ilumina ese sendero, ese tiempo, esa vida. Y todo cambia, el camino cambia.
Y desde ese instante... sencillamente la vida fue otra.
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